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jueves, 28 de julio de 2016
viernes, 25 de marzo de 2016
El mundo según el barquero (mixto prosa y poesía)
Primaveras
lluviosas, a ambos lados del cielo,
un pájaro carpintero picotea una nube
desangrándose en una cortina de lágrimas reblandece la tierra,
que se convierte en un cenagal de lodo y sangre.
El barquero queda encallado en un banco de brazos,
movimientos desesperados intentan asirle y arrastrarle.
Neptuno resurge de las profundidades con los ojos cegados,
En su titánica huida choca contra la proa, volcando la barca.
El barquero herido queda semiinconsciente.
Un látigo le golpea las sienes.
Una zona dormida de su cerebro es activada,
los recuerdos invernando tras su retina, se suceden en imágenes;
los días de ceniza,
ella sonriéndole por primera vez.
Vacas tomando el té,
ella lanzando besos al aire tras una cámara fotográfica.
Flores plantadas boca abajo
ella besándole los labios.
Una manada de caracoles salvajes de siete cuernos
y graffitis reivindicativos en sus cáscaras ocupando una cabina telefónica,
ella sobre él, amándole, dominándole.
Una plantación fálica,
ella su jardinera fiel.
Un hombre pegado a una lágrima,
ella diciendo adiós.
Una casa abandonada, compartimentos estancos,
una habitación vacía.
El barquero yace sobre la tierra que sangra...
un pájaro carpintero picotea una nube
desangrándose en una cortina de lágrimas reblandece la tierra,
que se convierte en un cenagal de lodo y sangre.
El barquero queda encallado en un banco de brazos,
movimientos desesperados intentan asirle y arrastrarle.
Neptuno resurge de las profundidades con los ojos cegados,
En su titánica huida choca contra la proa, volcando la barca.
El barquero herido queda semiinconsciente.
Un látigo le golpea las sienes.
Una zona dormida de su cerebro es activada,
los recuerdos invernando tras su retina, se suceden en imágenes;
los días de ceniza,
ella sonriéndole por primera vez.
Vacas tomando el té,
ella lanzando besos al aire tras una cámara fotográfica.
Flores plantadas boca abajo
ella besándole los labios.
Una manada de caracoles salvajes de siete cuernos
y graffitis reivindicativos en sus cáscaras ocupando una cabina telefónica,
ella sobre él, amándole, dominándole.
Una plantación fálica,
ella su jardinera fiel.
Un hombre pegado a una lágrima,
ella diciendo adiós.
Una casa abandonada, compartimentos estancos,
una habitación vacía.
El barquero yace sobre la tierra que sangra...
H de L
*Desconozco el autor/a de la fotografía. He estado jugando con ella y convirtiéndola en algo que no tiene que ver con la original, sino le gusta con decirme que la quite...Mientras, muy agradecida de que luzca junto a mi poema.
viernes, 11 de marzo de 2016
Sendero de niebla y sol
No pasan los días por que sí, ni siempre es posible una vuelta atrás - aunque haya círculos tan similares que parezca que damos vueltas a la misma plaza-.
Uno emprende un sendero, y cuando quiere darse cuenta, el reloj marca las doce, las campanadas resuenan en nuestros tímpanos y resulta imposible retroceder, o, querer hacerlo, o, simplemente: poder. Y tú , sí tú, sabes que a veces se llega lejos, otras, apenas comenzaste el camino, pero, ayer ya pasó y esto es lo que tienes: un presente aullándote los errores / aciertos, una tormenta siguiéndote las huellas- quiere descargar su rabia sobre tu cabeza- y dejas que la lluvia cese- agazapado bajo una cornisa-, sin que pueda mojarte.
La nubes quedan expectantes sobre el tejado, vigilantes, tapizando el cielo que ayer nos regalaba el brillo de tu sonrisa, ahora, cuencas vacías dejan paso al desasosiego, a fuentes llorando en los parques, a niños que no juegan, a niños sin padres, a padres sin hijos, buscándose sin poder hallarse, como tú y yo, que nos rastreamos y no nos encontramos, y cuando menos lo pretendemos, descubrimos nuestros rostros reflejados en el hielo- en alguna ocasión el sol cegó nuestra visión en los cristales de agua- y allí: nos palpamos los miedos, nos disfrazamos de sombra, nos entra el hambre del otro , nos comemos, y sólo bebernos los labios es efectivo para apagar nuestra sed, pero luego, llega la niebla, lo envuelve todo y de nuevo, nos perdemos
H de L
Fotografía: desconozco el autor
sábado, 5 de marzo de 2016
Dualidad entre lo que parece y no es
Dualidad entre lo que parece y no es
Uno
pierde los instintos
y se
inventa al fondo de la calle,
bajo el
adoquín de la escalera,
tras el
cuarto menguante de los sueños:
debilitado,
extenuado, conmovido
de
buscarse sin encontrarse, de ser(se), siendo.
Una se
desnuda de certezas
y se
deshoja gota a gota
hasta
hallarse en los poros bajo el suelo,
producto
de los charcos de su mirada.
¿Puede
haber condena más cruel
qué la
indiferencia de sí mismo?
Pregunto.
NO. Afirmo.
H de L
- Extraído de mi novela "cerrar un círculo abrir una espiral"
-Fotografía: Victoria Francis
- Extraído de mi novela "cerrar un círculo abrir una espiral"
-Fotografía: Victoria Francis
domingo, 14 de febrero de 2016
Paralelo
Paralelo
Me hablo desde el presente
porque carezco de futuro y
mi pasado, está ligado a lo inevitable,
odiosa palabra que no permite vuelta atrás.
Me expreso desde el aquí
porque este “tiempo”- “no- tiempo”
sólo tiene el fin de remisión que
otorga la desmemoria.
Me enuncio desde el ahora
porque desprovista de ayer y mañana
aún existo, no se dónde, pero me habito
en algún punto indefinido del universo.
H de L
(Texto extraído de mi novela Cerrar un círculo y abrir una espiral.
Imagen :Victoria Frances)
viernes, 20 de julio de 2012
Inacabado Dueto de Cuerda
La verdad dormida en el unicornio despertó
al atravesarme, puñalada feroz con su cuerno de plata.
Entre la arena de un paraíso estelar,
como polvo de estrella escondido, sonó
el último grito que agrietó el sentimiento,
convirtiéndolo en sollozo.
Soy violín desgarrándome en notas,
rompiendo el silencio, invadiendo la palabra
no dicha con este gemido de cuerdas,
mis arterias expuestas a golpe de arco
hasta que me veas/ escuches, hasta que me suenes
con tus dedos pulsando mis fibras.
Yo, tu lienzo inacabado, ahora te empujo,
caemos como dos gigantes verdes, inertes,
abrazándonos las ramas, fundidos, raíz a raíz
y la tierra fértil, infatigable, pariendo rosas
para que no nos falten nunca en nuestra almohada.
Este fuego de agua que hoy irrumpe nuestras mejillas,
versus, estas fuentes de lava rebasándonos el pecho
llueven más, sabiendo que en el centro de la razón
nos asalta el signo interrogativo, y la respuesta ahí,
flotando en los charcos de nuestra mirada.
H de L
* Imagen- LUIS ROYO.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Amanecer asesinando un ocaso
Puede que sea
posible encerrar la inmensidad del océano
en tu pequeña pecera de cristal, o que un
día, veas
el desierto goteando en un reloj de
arena,
mientras en el fondo, crecen margaritas de
colores.
Puede que los torrentes de ayer sigan mojándonos hoy
y que
Pandora abra de nuevo la caja de los vientos,
se
introduzcan en alguna grieta mal tapada de nuestro cerebro,
allí,
donde guardábamos los recuerdos, y nos llegue
el
bendito virus que nos haga olvidar, la
desmemoria.
Pero las horas
siguen pasando, puntuales,
una tras otra, incansables, en su eterno desplazar de
agujas
-y hace veinticuatro horas se acabo el
plazo
que permitía la reventa de entradas para el
paraíso-.
No llegamos a tiempo , una vez
más.
Aunque aún faltan estaciones para que la
primera
lluvia de estrellas empapé nuestra
habitación,
sólo encontré una cosa inmutable, una
sola,
ya
ves; eso, que te amo.
Sé que en una
noche se puede llorar toda una vida,
-quizás, la que no
tendremos-
un pasado, un presente, un futuro,
y
convertirse en oscuridad eterna
hasta que un día, el sol, cansado de no lucir,
empuña
su espada de rayo
y se alía con la mañana…sí ,
ayer el
ocaso fue asesinado por el amanecer.
Bajo mi disfraz
de yo, hay otra que me invade, de nuevo.
H de
L
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